Y si fueras un asesino de película
uno elegante que sopesa y sueña
durante sus horas de
lectura
las maneras para llegar al asesinato perfecto
alguien que fantasea con los investigadores dando
palos de ciego
animales atrapados en el laberinto
de su gran obra
repasarías los detalles con la mirada fija mientras
ralentizas
el movimiento de la cuchara de café
-quizás su único error en años-
evocarías el cadáver imposible
sin señales
sin una herida
un montón de carne desleído incluso
para incrementar aún más el desprecio
de tu fantasía
cínico coherente acidificado por un exceso
de cultura y soledad
quién podría entonces
resolver el caso
sin horas sin sueño
y sin infusión templada de morfina
por qué tanto cuidado
se preguntarían todos
por qué tanto sentimiento
inocuo desapasionado
de manual
y pero más aún
qué sentiría por ti un león
más que mucha pena
y mucha mucha más
vergüenza
deshonra