sábado, 15 de agosto de 2015

A BROTES PRONTOS

No la vi venir. Cerré el ojo derecho y agité la cabeza como gesto de bienvenida. Me había caído una gota de agua en el pómulo derecho, y eso fue, el principio de todo.
Levanté la mirada y ni una nube en el cielo. Nada de balcones ni regaderas a deshoras. Ninguna mano anciana restándole importancia al entuerto. Así, mientras lo pensaba, la gota me fue bajando mejilla abajo dejándome un frío, que sin apenas sospecharlo, me iba a durar toda una vida.

Empecé con lo que los médicos llamaban resfriados locales, o lo que era los mismo: mi fosa nasal derecha se ahogaba mientras la izquierda vivía su particular "vida sana e independiente". Sufrí un cambio en el centro de gravedad que me obligó a llevar plantillas sólo en uno de los pies, aunque en la ortopedia me negaron la posibilidad de comprar solamente una. -La otra la coloqué en mi bolsa y mi cajón de perder cosas para siempre jamás.-
Balanceos mientras me acostumbraba a mi nueva manera de caminar, vértigos de lo más incómodos... Incluso desarrollé cierto gusto por el análisis artístico. Los desastres de mi gato mientras perseguía e insultaba a las moscas de verano caían en una composición que parecían querer hablar del concepto del espacio dentro del propio espacio... o lo que sea, vamos. El confeti del puré de patatas parecía encajar, por fin, con el concepto que tenía Monet cuando soñaba con su urraca. Me aturdía ver de cerca el dibujo que había hecho mi hija sobre su profesora de plástica. Sí, puede que fueran un par de líneas verdes y una mancha de marrón que lo cubría todo debido a su furia mientras mira los dibujos animados en la tele, pero... ¿y la soledad? ¿acaso no había podido dibujar la soledad en estado puro? Yo la abrazaba y lloraba mientras ella llamaba a su madre para que la librara de mí.

        Desarrollo prematuro de la actividad del hemisferio derecho del cerebro. - me comentaba un señor en la cola de un mtin del nuevo partido de derechas al que me acababa de afiliar.

        Sí, sí, en vaya una...  Algo así me imaginaba. Es que parece que estas cosas siempre le pasa a otro, ¿sabe usted?

domingo, 12 de julio de 2015

MODUS OPERANDI

Con el final de la risa llega
raudo el desconsuelo
las explicaciones de por qué
tanto y tan solo

llega la pregunta
la caída de los grandes
el apellido compuesto
que llevas fragmentado en los padrones

la escritura como un diente
de oro que brilla
en mitad del sarcasmo cultivado

cuando se hunde la carcajada
no se acaba sin más como predije
al principio del principio
se precipita golpeando
nuestros contornos
agitando a los invitados de mi discurso
arrastrando la anécdota, afeándola
más tuerta de menos

más fuerte que la propia vida.

martes, 16 de junio de 2015

COTIZACIÓN DE LOS DÍAS HABLADOS VIVIDOS MECANIZADOS Y REPARTIDOS ENTRE LOS NIETOS COMO ANÉCDOTA Y CAUDALES

Realmente nunca he trabajado he vagado
por talleres inmensos aceitosos conocí a Carlos
el "acidulado" odiaba a sus hijos
y a los míos
paseé por oficinas asintiendo a los que se esconden
robando memorándum rompiendo circulares amontonado
documentación que apenas podía comprender
porque no sé hacer nada
aparte de sugerir
simular

así todo acaba en mi escritorio
montañas de papeles que nunca llegarán
a su destino
y pese a todo
la empresa seguirá adelante
aunque vaguemos varios tipos
quizás cientos incontrolados
sin identificar
en todos los departamentos
no importa
todo seguirá en el equilibrio
perfecto de su declive
fruto de la estupidez
y el desconocimiento

hoy
ante el miedo de ser
descubierto
he tenido que despedir al tipo
que teclea enfrente de mi despacho

ha dudado si tengo el poder
de hacer algo así
pero al acabar el día
ha metido sus cosas en varias
cajas y se ha marchado

antes de hora.

domingo, 1 de febrero de 2015

EL ÚLTIMO PROFESOR MORIARTY QUE FIRMABA COMO ADAM WORTH

Y si fueras un asesino de película
uno elegante que sopesa y sueña
durante sus horas de  lectura
las maneras para llegar al asesinato perfecto

alguien que fantasea con los investigadores dando
palos de ciego
animales atrapados en el laberinto
de su gran obra

repasarías los detalles con la mirada fija mientras
ralentizas
el movimiento de la cuchara de café
-quizás su único error en años-

evocarías el cadáver imposible
sin señales
sin una herida
un montón de carne desleído incluso
para incrementar aún más el desprecio
de tu fantasía

cínico coherente acidificado por un exceso
de cultura y soledad

quién podría entonces
resolver el caso
sin horas sin sueño
y sin infusión templada de morfina

por qué tanto cuidado
se preguntarían todos
por qué tanto sentimiento
inocuo desapasionado
de manual

y pero más aún

qué sentiría por ti un león
más que mucha pena
y mucha mucha más

vergüenza

deshonra

y sobre todo obscenidad?