domingo, 19 de mayo de 2013

Leyendas urbanas en España (Antonio Ortí y Josep Sampere)












Que el  pueblo sea el mismo, parecido al menos
para que la leyenda encuentre su encaje
lo buscarás con el índice sobre el mapa y te costara
lo suyo aprender su estúpido nombre
de recuérdamecuandoestésencasa

y supe desde el principio que podrías hacerte pasar por uno
de ellos lo meditabas así,  en pie desde la barca
acercándote a la orilla sur lentamente

tienes más de diez minutos para ver
cómo se crecen las figuras enfermas que te observan desde
tierra firme, su tiempo del que no hablan
sus lluvias que no quieren
malgastar con extraños

eso es todo lo que recibirás en dos semanas
apenas dos de ellas para que averigüen
que no eres de río
que eres un farsante
que no hay rápidos de clase siete
y que no te has perdido

que eres uno que huye y temen
un ladrón, un asesino, algo peor quizás
alguien que sacará a pasear con correas
aquello que más amen
uno que buscará al que renta botes
(Santos, siempre se llama Santos) y cuando ponga un precio más alto
del que sospecha que puedes pagar
le matarás
tendrás que hacerlo
no tengas la menor duda

estamparás su cabeza contra el suelo
como un melón en un descuido
y enseñarás los dientes
de sonrisa y descaro

en el siguiente pueblo
aunque te vean acercar lentamente
achicharrado, con los labios en
carne viva
animal herido sonriente
eso sí,
nunca hay que perder
la compostura

llegarás huyendo con tu prisa lenta
con el manual de venganza cotidiana
casi perfeccionado
alimentando la leyenda
y la pesadilla literaria
de boca en boca

como tantas veces
he intentado describirte
a dos columnas
y un dibujo de lo que sería
tu espalda
al mundo.

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