domingo, 28 de abril de 2013

BREVES EN TRES ACTOS


I

Sobre el frío esta casa
Se pronuncia lentamente
Con crujidos del color de los osos
dormidos
Ensanchando madera papel
Y yeso
Alargando vigas
Me abre las ventanas sin aviso
Despierta su bostezo mi ronquido
De madrugada
Nos propone a ciegas
La posibilidad de hacernos
Cómplices de un alarmante
Y demoledor
Verano.

II

Silencio empapa
Mi cuerpo
Me quedo absorto
Pido permiso y espero
Paciente
A que llegue escalonado
el próximo
momento.

III

La infancia costumbre
El subdesarrollo del hombre
Máscara
La tensión de mi aventura
No finalizada
Le faltaban varias páginas
Al cómic que tuve que inventar
Benditas tardes lluviosas
que no me dejaron salir afuera
benditos cuidados del asma

marchaban de vacaciones
dejándome en la casa inmensa
para tener una imaginación
un miedo
a mis anchas.

MÁS DOMINGO


Es durante las mañanas de Domingo
en la cocina contenida
donde hago memoria de pan temprano
y hambre necesaria para el día
por venir

ahí se vierte sobre la mesa
la otra naturaleza que es
ser hombre

medir sobremanera
intuyendo
las hendiduras desapasionadas
que le haremos al pan
de color león
para que sea ese mismo
vapor sobrado y espeso
que el que acabe con sus moscas

y sacar de ahí
ese arma y herramienta
como si nada
hubiera pasado tras ese lapso
en el que no he estado
y he sido otro
quizás alguien desagradecido
con lo aprendido a estas alturas
alguien que se atreve a soñar despierto
a distorsionar lo sucedido
a mezclar autores y poemas
-quizás alguno mío en Heberto Helder
o fuiste tú en tus mañanas brutas-

pero ya de vuelta soy un hombre manso
de buen mandar paso el paño al mármol
aterido, busco algo de sol tras de la ventana
cuatro objetos cuento en la casa
conmigo cinco
mientras nos damos la espalda unos a otros

sueño despierto dejo
de hacerlo
cuento mis dedos  -por suerte- pares aún
compruebo la profundidad de los cortes
nada grave a simple vista

sonrío
acepto la posibilidad de no ser
más hábil
estoy bien con estos años de uno más uno
la frontera leve de lo que eres hacia algo
mejor
quizás mucho mejor de lo que nunca
hubiera podido soñar.

LA PRISA ES PROPIO DE MENTIROSOS Y BALSEROS


Poema que eres ahora
también
más simple
tratas del silencio al hacer
memoria
durante el remordimiento
que produce la eterna responsabilidad
del acto

un poema sobre el hombre que mataste
que aún sigue con vida.

UN RATO CADA NOCHE, ANTES DE IRSE A DORMIR


Arde de buena mañana
Adiestra ciertas horas del día
Para la inutilidad sosegada
Es un buen hombre, padre moderado
Que se rasca la nuca frente a una contemplación numérica
La abstracción de la programación ordenada

Pero el resto del día
Al quedarse solo se piensa en tercera persona
No es la soledad
Son sus manos, su agriado estómago su curvatura
Malforme de la espalda la que crea monstruos
De hoy en día

Figuras a las teclas sudorosas que maldicen
Que se corromperían delante de cualquier oportunidad
Sólo por demostrar que somos poco
Y menos

Arde en un cinismo cincelado en el estético
Agnosticismo del que no tiene demasiado tiempo
Para darle vueltas al gran misterio de ahí fuera
De sí mismo

Farfulla, se muerde la lengua, odia sin molestar
Entre vagones, en los parques donde las horas se mueren
abandonadas
Se ahoga la lengua de sol en las cortinas, en su cuello
Los domingos que debe abandonar el sótano
Hasta nueva orden

La orden es escribir
Hasta que todos marchen
Y seguir de por vida

Arde en ese crisol de porcelana y papeleo
De cuatro paredes
El cuarto al que llama casa
La que fue
La que siempre será
Aunque ahora la pisoteen críos
Una ella dueña de ellos dueña de todo
Objeto admirable orientado a empequeñecernos
A ser más ricos más bajitos y necesitados
Más adorno de carne para que seamos atrezzo de lo inerte

Arde todo objeto
Abre las ventanas airea
El cuarto
Me obliga a llamar a mi madre
A mis sobrinos
Son fiestas en el pueblo
Mi voz al teléfono es de otros
Porque llamo por obligación
Cambiamos las sábanas
-Dios mío, ese olor. ¿Es que no te das cuenta?
Me doy cuenta, claro que me doy

Arde la estancia mis tazas de café alineadas
Como cactus satirizando la arboleda
del camino al baño
arde todo pero no las bestias
que me esperan tras la puerta
Esas son mías y yo suyas

De ellas se saca la grasa
Que se templa en crisol de insomnio
De uno mismo y más de lo uno
Se apartan entonces los restos
Con dos dedos
Cenizas, una pastaza que las recubre
Que deben destilarse con sumo cuidado

lo imaginario, la mentira histórica
la rima, el cuento corto
que me digo a diario

todo deshidratado y soluble
que debe añadirse al café
remover a cucharilla escandalosa
y tragar sin pensarlo
tragar sin tenerse demasiado en cuenta
qué somos y qué no seremos nunca
nunca
dentro del poema

porque de alguna manera
su deber es mantener maldito de por vida
al lector.