Es durante las mañanas de Domingo
en la cocina contenida
donde hago memoria de pan temprano
y hambre necesaria para el día
por venir
ahí se vierte sobre la mesa
la otra naturaleza que es
ser hombre
medir sobremanera
intuyendo
las hendiduras desapasionadas
que le haremos al pan
de color león
para que sea ese mismo
vapor sobrado y espeso
que el que acabe con sus moscas
y sacar de ahí
ese arma y herramienta
como si nada
hubiera pasado tras ese lapso
en el que no he estado
y he sido otro
quizás alguien desagradecido
con lo aprendido a estas alturas
alguien que se atreve a soñar despierto
a distorsionar lo sucedido
a mezclar autores y poemas
-quizás alguno mío en Heberto Helder
o fuiste tú en tus mañanas brutas-
pero ya de vuelta soy un hombre manso
de buen mandar paso el paño al mármol
aterido, busco algo de sol tras de la ventana
cuatro objetos cuento en la casa
conmigo cinco
mientras nos damos la espalda unos a otros
sueño despierto dejo
de hacerlo
cuento mis dedos -por
suerte- pares aún
compruebo la profundidad de los cortes
nada grave a simple vista
sonrío
acepto la posibilidad de no ser
más hábil
estoy bien con estos años de uno más uno
la frontera leve de lo que eres hacia algo
mejor
quizás mucho mejor de lo que nunca
hubiera podido soñar.
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