lunes, 25 de marzo de 2013

NIÑOS DE DOMINGO


Es durante las mañanas de Domingo
en la cocina contenida
donde hago memoria de pan temprano
y hambre necesaria para el día
por venir

ahí se vierte sobre la mesa
la otra naturaleza que es
ser hombre

medir sobremanera
intuyendo
las hendiduras desapasionadas
que le haremos al pan
de color león
para que sea ese mismo
vapor sobrado y espeso
que el que acabe con sus moscas

y sacar de ahí
ese arma y herramienta
como si nada
hubiera pasado tras ese lapso
en el que no he estado
y he sido otro
quizás alguien desagradecido
con lo aprendido a estas alturas
alguien que se atreve a soñar despierto
a distorsionar lo sucedido
a mezclar autores y poemas
-quizás alguno mío en Heberto Helder
o fuiste tú en tus mañanas brutas-

pero ya de vuelta soy un hombre manso
de buen mandar paso el paño al mármol
aterido, busco algo de sol tras de la ventana
cuatro objetos cuento en la casa
conmigo cinco
mientras nos damos la espalda unos a otros

sueño despierto dejo
de hacerlo
cuento mis dedos  -por suerte- pares aún
compruebo la profundidad de los cortes
nada grave a simple vista

sonrío
acepto la posibilidad de no ser
más hábil
estoy bien con estos años de uno más uno
la frontera leve de lo que eres hacia algo
mejor
quizás mucho mejor de lo que nunca
hubiera podido soñar.

DE LOS MEJORES MUERTOS ELIJO ÉSTE QUE NO CALLA


Qué buenos muertos elegidos
a dedo el que tenga más polvo
o sea, el más olvidado, o el que más
necesito olvidar
tapa dura para que me obligue a escribir esta noche
como si ya supiera
que descansar
al fin
sí era necesario para evitar diagnósticos como

indicio de cara de Pushkin domingo por la mañana
aún dormido

y allí en la silla se me da bien lo mío
no me aterra el papel en blanco
soy un gran fanfarrón hace años que se dice
conservo los recursos intactos, la gran bocaza
alfileres calmados mientras no haga falta lo contrario
más biblioteca que un vagabundo
conversación concreta
cementada

qué buenos muertos los que elegí
bien y nada a ciegas
los que me dictan a pies juntillas
más de lo mismo hasta la saciedad en más
de mil idiomas más y menos entusiastas
la lucha del hombre
por fuera y de adentro
el amor del hombre
por afuera y de adentro
dónde están los límites con el resto
quién los establece en la novela quién
se los salta en el poema
y quién hace caso de ambos en lo cotidiano

el límite que salta el loco sin apoyarse en sus manos
el idiota que se lanza con los cordones anudados entre sí
porque ya leyó lo de ######
y ahí está todo
todo lo que imaginé con 15
y era poco
tan poco

porque al final era eso
sentarse a escribir con un café de espera
uno negro de tic-tac trágame tierra que se acaba
la hoja y lo único que se me ocurre es
que para que todo esto
sea útil
tan útil como para que aunque sea mentira
alimente
y no desilusione

la literatura realmente
no debería ser tan literaria.

PARA QUE HAYA UN ORÁCULO DISPONIBLE TRAS CADA ESQUINA


Inaudible, los labios iban
demasiado rápido para mi
lentitud

la segunda vez
más pausa, más mirarme a los ojos
verbalizado sosteniendo mi mano
me distraía, me daba la risa floja
fruncía el ceño sudoroso
me amotinaba

me dejaba en un estado inquieto
permeable a la mentira
que me convencía
que tras una buena respuesta
una específica
podría llevarme
para siempre y de una vez por todas
al mundo
de todas mis cosas.