demasiado rápido para mi
lentitud
la segunda vez
más pausa, más mirarme a los ojos
verbalizado sosteniendo mi mano
me distraía, me daba la risa floja
fruncía el ceño sudoroso
me amotinaba
me dejaba en un estado inquieto
permeable a la mentira
que me convencía
que tras una buena respuesta
una específica
podría llevarme
para siempre y de una vez por todas
al mundo
de todas mis cosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario