Ya
no quiero correr más
me
he cansado
me
he puesto a patalear
como
un niño tonto
por
ahora preferiría quedarme aquí
a
esperar a los ciervos cansados
a
dejar que me pase todo este tiempo hueco
por
encima
a
esperar lo cotidiano
de
la pesadilla
que
me roben a mi hijo
directamente
de mis entrañas
la
ignorancia frente a la enfermedad
que
te descubran otros loco
a
un lado
sin
comprender bien qué
algo
como mirar por una ventana
y
notar el frío que me sube por la nariz
Cadaqués
mientras
sostienes algo
hermoso
y vivo entre los brazos
murmuraba
qué
privados son los lugares
en
los que uno se odia a solas.

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