viernes, 15 de junio de 2012

MALDECÍA CON LA BOCA LLENA DE ALFOMBRA


Ya no quiero correr más
me he cansado
me he puesto a patalear
como un niño tonto

por ahora preferiría quedarme aquí
a esperar a los ciervos cansados
a dejar que me pase todo este tiempo hueco
por encima

a esperar lo cotidiano
de la pesadilla

que me roben a mi hijo
directamente de mis entrañas
la ignorancia frente a la enfermedad
que te descubran otros loco
a un lado
sin comprender bien qué

algo como mirar por una ventana
y notar el frío que me sube por la nariz
Cadaqués
mientras sostienes algo
hermoso y vivo entre los brazos

murmuraba

qué privados son los lugares
en los que uno se odia a solas.