
Me saca de quicio
me enferma su mudez
el nerviosismo de sus manos anárquicas
la sonrisa perenne ante la catástrofe
la suntuosidad de la mesa la boca llena
que balbucea llenarse el plato y bajar la voz
los medicamentos no son drogas
¿es que no sabes que tu padre está enfermo?
odio cuando los cobardes se vuelven
de repente tan dignos.
