Existe un equilibrio perfecto
entre el ingeniero
y la materia original
mira
al hombre de la calle
acércate a él sin miedo
huele a barro y a piedras
mucho tuve que leer sobre hombres que bebían de sus azufros pozos
espesos trozos de carne de caballo
que trabajaban en las vías de tren
sobre Otto Von Zeppelín de nuevo
para saber lo que era la espesa capa de grasa y mierda
que es el poema bien armado
hablamos de esto
del trabajo precario de reconocernos
hablemos del oficio desgastado de la escritura
de la madera maleable como el libro
de la santa sarna de desvestirme a oscuras
porque olvido el cuerpo
que también olvidaron con los años
todas y cada una de mis mujeres
esta noche se escribe
y no quiero ni un amago de risa de puertas adentro
esta noche seréis francos y también yo seré franco
con los fantasmas
yo
mientras saco jugo a esto
y tú hoy también
mientras pierdes tu tiempo en su lectura
a ti te hablo
a ti que me haces redireccionar el poema
hacia fuera
esta noche hay una furia perpendicular
a los papeles en los que escribo
claman tu boca a mascadas
seas quien seas
me arrugo
ellos se hacen hábiles
se acostumbraron a utilizar ciertas voces
tan
tan parecidas
los fantasmas que marcharon
que ayer susurraban
hoy aprenden
y me aguantan la mirada.