domingo, 18 de julio de 2010

EL HOMBRE QUE SOÑARÍA CON ANDREA RAU

No es la memoria –déjenme un momento
corren los críos cerca de mis papeles
dice mi hijo, el mayor, que quise matar a uno
con mis propias manos-

no es la memoria, decía
atroz como los perros que subastaron Varsovia
ni el despertarse atrapado en un desfiladero

es lo dicho, lo que juramos
que otros decidan tu techo, tu plato
qué se hace con las fotos de cuando nos fuimos de Cáceres

estuvimos trece días a las afueras del pueblo recaudando
nombres, lugares concretos, señas identificatorias
las marcas en los coraceros nos hablaban de cómo
se vivía en el monte

tratábamos de saber quién era “el gran hombre”
que había causado tanto revuelo a su llegada

automóviles de revista, el alcalde dio 3 besos a los hombres
de la comitiva
la banda tocaba bien alto Lily Marleen al estilo del coro de laWehrmacht

no dejamos de dormir por lo que pasó esa noche
sino por lo que teníamos dentro

por lo que éramos realmente.