No es la memoria –déjenme un momento
corren los críos cerca de mis papeles
dice mi hijo, el mayor, que quise matar a uno
con mis propias manos-
no es la memoria, decía
atroz como los perros que subastaron Varsovia
ni el despertarse atrapado en un desfiladero
es lo dicho, lo que juramos
que otros decidan tu techo, tu plato
qué se hace con las fotos de cuando nos fuimos de Cáceres
estuvimos trece días a las afueras del pueblo recaudando
nombres, lugares concretos, señas identificatorias
las marcas en los coraceros nos hablaban de cómo
se vivía en el monte
tratábamos de saber quién era “el gran hombre”
que había causado tanto revuelo a su llegada
automóviles de revista, el alcalde dio 3 besos a los hombres
de la comitiva
la banda tocaba bien alto Lily Marleen al estilo del coro de laWehrmacht
no dejamos de dormir por lo que pasó esa noche
sino por lo que teníamos dentro
por lo que éramos realmente.