Caíste sobre una cena tarde
de invitados desperdigados por los platos
de zapatos nones
de fauces blanco y negro
y dedos al cielo
que advierten
fuego en la casa
yo ya estaba hambrienta
en mil novecientos cuarenta y cinco
y ahí estabas tú
famélico de vida
cuchara en mano
muerto de hembra
caíste sobre mí
anunciando fechas pactadas
bandos dibujados en lo huérfano
de un cuerpo
con la piel seca desde la que escribo
sobre la gran bomba muda
que hizo de Resnais el gran hombre
de una nueva noche en vela
mis hermanos hanalfabetosno podrán volver
con vida
el pescado se incinerará al alba
que nadie levante la voz en tres días
la sangre oscura pudre el agua muerta
y encima tuviste los cojones
de llamarme
mon amour.